Nuestra futura reina, compañer@s

13 08 2010

En un país donde hasta los controladores aéreos desean adquirir el rango de trabajadores, no puede sorprender que la Princesa de Asturias reivindique asimismo el estatus laboral, sin descartar que un día reclame las pensiones anejas a tan noble desempeño. Al declarar en un paréntesis de las regatas que “estoy muy contenta con mi trabajo”, se inscribe en el obrerismo orgulloso con más voluntad que acierto, porque algún asesor de La Zarzuela debió advertirle que el primer requisito de los trabajadores consiste en abominar del destino que les ha tocado en suerte. Sólo una princesa se sentiría a gusto en su oficina, a veces llamada palacio.
En las reveladoras memorias que Juan Carlos de Borbón le dictó a José Luis de Vilallonga para estupefacción de sus allegados –del rey, no del marqués–, la confidencia capital asociaba a la Reina el rango de “una gran profesional”, que es la forma más pintoresca de dirigirse a la propia esposa en la historia de España. El malestar probablemente apócrifo del Jefe del Estado hacia su nuera se aliviará al comprobar que Letizia Ortiz será otra gran profesional, junior. Ha sacrificado su vocación en aras del servicio público, un comportamiento popularizado en los últimos tiempos por Trinidad Jiménez.
Dado que Letizia Ortiz presentaba telediarios junto a Alfredo Urdaci en su anterior reencarnación, la princesa por zapping posee argumentos de peso para resaltar que no siente añoranza excesiva por su anterior desempeño. El reciclaje de la Familia Real, en una empresa donde la futura reina ocupa un cargo intermedio, ha venido acompañado por el contagio de una lacra del obrerismo, la convicción de sus integrantes de que trabajan demasiado. De ahí su famosa interpelación, también entre regatas, “¿Tú crees que esto son vacaciones?”, que sintetiza la difícil conciliación de la vida monárquica con la familiar. La siguiente pregunta debería referirse al sueldo de Letizia, el único capítulo en que el pudor se ha aliado momentáneamente con la discreción. Será menor de lo que merece, como ocurre con todos los profesionales.MATÍAS VALLÉS

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